Yo se que nadie viene al mundo con instrucciones. Se que no nacemos sabiendo afrontar cualquier circunstancia donde nos pone a prueba la vida. Se que no tenemos las respuestas para todas las interrogantes. Se que no tenemos la experiencia de haber vivido antes, solo hay una primera vez y de eso aprendemos... Aprendemos bien o mal, pero aprendemos a convertirnos en alguien. Convertirnos en personas con metas y sueños. Convertirnos o esperar convertirnos en personas con un futuro, donde ya empieza a divisarse el camino desde ahora para llegar a él. O quizás dos caminos, uno donde no hace falta el esfuerzo, donde es más fácil llegar pero no estamos totalmente orgullosos de nosotros al saber que no dimos todo, al saber que sólo esquivamos las piedras y no nos tomamos el tiempo para pensar y reflexionar sobre como solucionar los problemas que se nos presentan. Pero también, hay un camino que espera por personas que buscan superarse día a día, personas que saben que el camino es difícil y con más razón prefieren recorrerlo, prefieren toparse con sus problemas, dudas, miedos y superarlos, no patearlos para encontrárselos nuevamente más adelante. Pocas personas elijen el camino difícil, el que les lleva a sentir orgullo por lo que lograron conseguir, pero cuando lo consiguen... ¿Quién les saca esa felicidad? Esas personas lograron ser felices por más tiempo.
Escuché por ahí, que si vemos que las cosas son demasiado fáciles, entonces no estamos en el camino correcto, no estamos haciendo las cosas bien. Y puede que algunos piensen que eso es cierto, pero todo depende de lo que elijamos y del esfuerzo que pongamos por lograrlo. Si una persona no tiene sueños, ni metas, ni puntos de llegada ¿Para qué vinieron? Pienso que el mundo está para que todos podamos cumplir nuestros sueños, depende de cada uno querer que ese sueño se cumpla gracias a nosotros, porque lo dimos todo. O otros que esperan que el sueño se cumpla solo, y no.
El primer paso para cumplir un sueño es desearlo, desearlo con todas nuestras fuerzas. El segundo paso es divisar un camino, y tratar de atravesar por él como podamos, pero sabiendo que utilizamos todo el esfuerzo que se nos vino dado para lograrlo. No para que los demás lo noten, si no para que nosotros mismos sepamos lo que somos capaces de hacer por un sueño. Cuanto más difícil sea el camino, más fuertes nos volvemos para conseguir una meta, para proponernos algo, y no quedarnos en la mitad del camino. El tercer paso, es que, cuando al fin lleguemos, nos quedemos con ese viaje, nos quedemos con esa experiencia, el sólo hecho de cumplir un sueño nos hace felices. ¿Pero qué más feliz haría a una persona saber por todo lo que tuvo que pasar para llegar hasta ahí?
Nadie conoce el recorrido que cada uno realizó para llegar donde soñaban con llegar. Y los ves, y ahí están. La felicidad en la vida son sólo momentos, son pedazos del tiempo que consideramos importantes. La felicidad se basa en saber que es sólo un segundo, un minuto, una hora, un tiempo, pero cada vez que lo recordemos, sabemos que somos capaces de ser felices. Una meta cumplida, un sueño, es una felicidad. Pero el camino también está hecho de pequeñas felicidades.
La felicidad nunca es eterna, hay que saber ver la felicidad en una sonrisa, en un abrazo, en un beso, en una caricia, en un momento. La felicidad es lo único que buscamos, y tratamos de que dure, pero nadie lo controla, se va y luego aparece de nuevo. De eso consta, de no esperarlo. Somos felices cuando nos toma por sorpresa. Cuando en nuestra cabeza y nuestro corazón no existe tristeza, sólo miramos a nuestro al rededor y vemos las cosas lindas de este mundo. Es como ver un arco iris después de una tormenta. Eso es la felicidad, es dar sin recibir nada a cambio. Es valorar hasta el detalle más mínimo. Es estar llenos de amor para dar. Es ser felices sólo por momentos, que conforman toda una vida...
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