Voy a dejar simplemente que mis sentimientos me guíen mientras escribo... ¿Y qué siento? ¿Qué siento si voy hasta lo más profundo de mí? ¿Qué siento si alejo todo lo que me rodea y me pongo a reflexionar sobre lo que pasa por mi mente?... En este momento siento miedo, mucho miedo. Siento que las cosas no están mal, pero tampoco están completamente bien, en orden. Siento que hay algo que no me deja estar bien totalmente, y es eso, ese miedo.
Tengo miedo pero no me siento débil, tampoco lo suficientemente fuerte. Creo que tener miedo es sólo un sentimiento más; como tener amor, odio, bronca, alegría o tristeza. El miedo aparece después de que tuvimos una experiencia y no queremos volver a pasar por ella, o tal vez algo nuevo, algo que no conocemos, algo que hace que no todo sea normal, común, cosa de todos los días.
Este miedo que siento, sé que sólo lo puede sentir alguien que se aferra mucho a algo y no quiere que desaparezca. Porque no miento, en este momento siento que la distancia, el tiempo, las desiciones y los acontecimientos son algo horrible, algo que quiero lejos de mi. Pero no puedo engañarme y esas cuatro cosas existen, están ahí, como un obstáculo que tengo que superar. Porque esas cuatro cosas no se pueden borrar, tan sólo están.
¿Cómo se hace para traer de nuevo a alguien, si hay todo un mundo que nos separa? Es triste extrañar tanto a alguien y no tener la oportunidad de estar cerca suyo. ¿Cómo se hace con el tiempo? Que bien sabemos que ayuda a superar, a aliviar, pero no a olvidar. Cuando queremos pasa lento, y cuando no, rápido; sin darnos cuenta de tantos momentos ya vividos. ¿Cómo no sentir miedo por las desiciones? Si son lo que elejimos para nosotros; la vida son desiciones que hay que tomar simplemente. Desiciones que nos llevan por mal y buen camino, está en cada uno de nosotros tomar la correcta o no. ¿Y los acontecimientos? ¿Las cosas que pasan sin que queramos ni pensemos? En un minuto podríamos mirar al lado nuestro, y no ver a la persona que más queremos. En cualquier momento hasta nosotros mismos podríamos no estar. No lo controlamos, es el destino que arrasa y se lleva todo a su paso.
El miedo está ahí, no se va. Siento que estoy encerrada en un millón de preguntas, a las que por lo menos ahora, no tengo las respuestas. El miedo me ataca y lo siento, porque estoy asustada, porque esta vez soy conciente de lo que puedo perder. Porque con haberlo vivido sé que está presente...
No está mal tener miedo, pero si dejarse llevar por el. En este momento estoy luchando para que el miedo se vaya, que me permita abrir los ojos y ver sólo luz, sin sombras por ninguna parte. Pero cuesta, porque el miedo se mete con lo peor de mi, con mi punto débil y hace sacar afuera lo negativo, lo malo.
Ser positiva no es una de mis virtudes, y creo que por ese mismo miedo. Si pienso en positivo y despego los pies de la tierra, muy pronto voy a volver a caer, desde un punto altísimo, del que me voy a llevar una mala experiencia. Por eso prefiero que el destino me sorprenda, prefiero asumir que las cosas son así o peores, no mejores; pero podrían serlo. Me gusta llevarme la sorpresa cuando pasa algo totalmente distinto a lo que pensé, y ahí tener un nuevo motivo por pensar en positivo y vencer mis miedos.
Entonces, ¿Quién es el culpable; el que vence o el que se deja ser vencido? ¿Quién marca los límites: yo o mis miedos? Nadie sabe hasta donde llega, y los miedos son simplemente eso, una prueba para ver si somos fuertes y valientes para enfrentarlos y vencerlos.
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