Sé que te hise mil heridas, casi imposibles de sanar. Y nadie gana la partida, pues tú aquí y yo allá. Cuando el orgullo no te deja entrar en tiempo y en razón, hay que callar todas sus quejas y acerle caso al corazón. ¿Por qué llorar? ¿Por qué vivir así? ¿Por qué pensar para volver a mi? Que importa ya, que tienen que decir. Si vine ya, vine por tí, sólo por tí. Amor, no me mates más con ese rencor. No me tires más con la soledad. No hagas alianzas con el dolor, no empeores mi realidad. Te doy hasta la luna con su esplendor. Te doy hasta mi sangre por tu piedad. Lo que sea para que tu corazón vea lo grande que es PERDONAR -
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