Déjame estar en las cosas buenas y malas que tiene tu mundo. Déjame que te acompañe en lo mejor, a desahogar esa pena en el corazón. Y que el nudo en tu garganta se vaya por la mañana. Déjame entrar en tus dudas, y que jueguen con las mías. Déjame entrar en tu sombra que se fundan con las mías. Déjame que te lo diga en soledad, yo muero cuando te veo a tí llorar. Y que si tu alma está triste, muy triste estará la mía. Quisera que te lleves de mi vida lo mejor, la briza que a tí te acaricia, esa me la guardo yo. Déjame ser la voz que grita cuando los traidores callan. Déjame estar a tus orillas, ser la silla que te aguanta -
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